Durante la temporada de lluvias de invierno, es bastante común escuchar en las noches el sonido particular de las ranas que habitan las áreas húmedas cercanas a los ríos y esteros, los cerros y las zonas residenciales de la ciudad.
Esta grabación se realizó en 2012, en el sector de Las Cumbres, en uno de sus muchos terrenos vacíos, espesos con monte y rodeados de altas paredes de tierra y piedra.
Nunca habíamos escuchado tantas ranas juntas en un solo lugar; su coro inundando el paisaje, cada voz entretejiéndose con la otra, timbres sobre timbres, tejidos sobre más tejidos: un testimonio vivo del trópico.
Actualmente, el terreno se encuentra construido. No hemos vuelto a escuchar este sonido.



